Metáforas del proceso
La huella gestáltica: imágenes, palabras e instantes del proceso terapéutico.

TRABAJO GRUPAL. RECUPERANDO NIÑOS SANOS

“Los mofletes redondos, los ojos limpios y abiertos, el corazón latiendo al viento; mis pelos y mis pies corriendo y saltando. Me paro, me dejo llevar, no existe el tiempo, ligera, niña, corazón sin trampa…” Carmen
“Soy niña y soy buena y alegre y divertida.El aire me da en la cara; corro y salto; todo en mi es libertad. Disfrute, gozo, elástica y defensora y todo en mi ser se se se se llena de amor……paz paz. Me siento digna y me acuerdo de mí.” Ana
“Trala-la-la…con la paz de la mano, una sonrisa en la boca y calor del corazón, ando, saltando, mi centro dentro, fuerte, seguro, en mi sitio, que es mío y solo mío”  Yuliya
“No sé a donde me llevará este camino, pero  despreocupada sé que voy conmigo”. Elena
“Mi niña es alegre, vital, abierta, le gusta el contacto con la naturaleza, con las personas…Me gustaba jugar a las familias y cuidar de mis bebés…vestirles, darles comidita…FLORES PARA MI GARGANTA…” Beatriz.
“La paz de tener todo el tiempo para jugar.Ser libre para poder hacer y deshacer.Tirarme desde un muro sin miedo”. María
“Vivir cada momento, el momento presente, sin mirar atrás ni pensar futuros. Capitán de mi propio barco. Agarrado a mí. APRENDIENDO”. Manuel
“Soy una niña alegre, expresiva, espontánea, solidaria, juguetona, sonriente. Me dejo llevar, curiosa, impulsiva, me gusta explorar. Salto, corro, bailo, canto sin timidez, no tengo miedo. Me siento libre y alegre. Sigo conservando en mí esa parte de mi niña sana”. Paz
“Soy un niño mirando las gotas caer despacio por un cristal empañado”. Pedro.

Frases.

Ver la arrogancia de querer agasajar a todo el mundo’

Irene

Testimonio

«Me doy cuenta de lo que ocurre dentro y fuera de mi. Para eso necesito darme un tiempo de parar, soltar el ruido de mi cabeza y los enredos ajenos, prestar atención en mi pulsar natural. Darme un rato para escucharme. Me elijo, me quiero, me acompaño y me dejo ser. Puro presente y pura aceptación.»

Javier

‘Mi proceso representado en el océano’. Carolina

Foto 1.- Negación de mi existencia. Ocultar mi verdad.

Foto 2.- Monstruo abisal. Máscara de complacencia y vacío interior. Dependencia ambiental.

Foto 3.- Ballena en descomposición. Yo en su interior. La muerte de mi padre.

Foto 4.- Ruptura. Apertura de la conciencia.

Foto 5.- Me abrazo y me doy cuenta de mi valor.

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Dos poemas. Manuel

Renacimiento  (en Piedralaves)

El agua no espera.

Ese árbol de carbón 

arrancado por un rayo
arrastrado días y días por el río, 
varado en la cascada de martillo, 
no es inerte, 
engaña.En él renace la vida,
otra vida, es cierto, 
vida siempre viva.

Renacer es nueva vida.
No vale lo viejo, es rayo muerto. 

La vida no espera.

Aprendiz de mar 
[en Aiguafreda]


(I)


Aprendiz de mar,
sigo en el mareo principiante.
 
Me engaño con ínfulas cercanas
de tempestades vibrantes en la orilla
 
y me creo señor de los ritmos
 
y príncipe de los orígenes. 


La montaña que se inclina sobre mí
 
es arena frente a la ola insistente.
 
Hoy no hay azul, hay gris,
 
hay plata en las cumbres viajeras.


¿Cuál es mi ritmo?,
 
¿qué velocidad de vida necesito?
 
Este mar me dice que no hay regla,
cada día es un tempo diferente. 


Así lo veo yo,
 
así es mi vida.
 
Es inútil enfrentarse a la certeza:
 
hoy es el día en que esto escribo. 


(II)


Aprendiz de mar,
 
busco en el fondo tus secretos.
 
Me muestras en tus olas de metal
 
los reflejos del sol que ya se esconde.
 
Te camuflas de cielo tormentoso,
 
ensordeces mis versos con tu ritmo,
 
y sé que ocultas tus tesoros,
 
escondes más vida,
 
que es secreta.


Este cormorán lo sabe,
un sabio negro al que miro.
Y entonces trato de forzar el foco
 
para llegar al fondo de mi alma.


Dime si sabes qué me tara,
 
cuál es la fuerza de esta locura
 
que me empuja a islas sin comida.


Tú, Mar, me enseñas
 
que lo sagrado,
 
lo grande de mi ser,
está a salvo:
 
está lleno de vida, es mar profundo.  


(III)


Aprendiz de mar,
aprendiz de vida. 


Mi buen amigo el mar me trae lecciones
 
en olas de cadencia hipnotizante.
 
Yo te entiendo, Mar, son muchos años,
 
ya sabemos ambos qué hay en mi sufrir,
yodo líquido, me soplas en la herida.
 
Eres sección rítmica de mis nocturnos,
 
eres más verdad que mis sospechas.


Me entrego a ti y me respondes
 
con esa sabiduría irreverente
 
que yo hago mía hasta la muerte.


Un saludo, Mar,
hasta la próxima. 

Manuel