Arantxa García Martínez

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Hace 15 años que llegué a la Escuela Madrileña de Terapia Gestalt, en la búsqueda, sin conciencia, de sanar, para comenzar la Formación en Terapia Gestalt.

Con 30 años cumplidos y más de una crisis existencial atravesada en soledad sin resolver, por aquel entonces trabajaba como Apoyo Técnico, en la dirección de un Centro de Servicios Sociales público después de haber trabajado con tercera edad, jóvenes, escuelas de padres y madres, violencia de género… había creado y era la presidenta de una asociación de mujeres en las que abanderaba el feminismo y las reivindicaciones sociales. El trabajo y la militancia política eran grandes pilares en mi vida.

Preparaba proyectos sobre igualdad de género y empoderamiento, compaginaba el compromiso político, el trabajo, mi vida social y personal, muy ocupada en la búsqueda del reconocimiento y el amor fuera de mí, en la mirada del otro, mí pareja, mis amistades, mis compañeras…

Siempre he tenido una buena capacidad de escuchar al otro, pero me había parado poco a escucharme. Con mucha dificultad de mostrarme vulnerable, identificada con partes de mí, rebeldes, fuertes, e incapaz de pedir.

La presencia, la escucha, el acompañamiento de mis profesores, de Enrique de Diego, de Paco Peñarrubia, de Annie Cheveux…y el espejo de mis compañeros empezaron a confrontarme conmigo misma. Preocupada en agradar me costaba tomar mi sitio, expresarme, hablar de mí misma.

Pronto y de la mano de Águeda Segado, y su maestro acompañamiento terapéutico y humano, empiezo a enfrentarme, desde la grieta interna que se comienza abrir, a mis desiertos internos.

En la formación y sostenida con ella en el espacio terapéutico, todos los apoyos sobre los que me había agarrado, se fueron cayendo poco a poco, entrando en una crisis existencial en la que me sentía desubicada y confundida, y la que pude atravesar y trascender, esta vez con ayuda, con conciencia. Aprendí a escucharme, a escuchar, a verme y ver al otro, a tomar mi espacio, a decir lo mío, a estar conmigo, a mirar dentro para ver fuera, a confiar… reconociendo y desarrollando nuevas o poco usadas herramientas de vida, capacidades y cualidades.

Acabé la formación embarazada de mi primer hijo. Ser madre me ha aportado, junto con el nacimiento posterior de mi hija, además de los seres que más quiero en el mundo, la oportunidad de acompañar como terapeuta individual y grupal a muchas otras mujeres, y hombres, en el proceso de la maternidad/paternidad. Trabajo que estoy exponiendo en mi Tesina “Maternidad y néurosis” (2016), junto con mi tutor, Enrique de Diego, director de CIPARH.

Mi vocación iba gestándose según profundizaba en mí en mi interior. Poco a poco voy dando espacio al deseo de dedicarme a la terapia y cerrar mi etapa en “lo social”.

Acompañada en el proceso de estos años, en el oficio y arte de convertirme en terapeuta, me he ido nutriendo y me nutro de la supervisión con Annie, Paco, Enrique, de la experiencia de ser tutora de una promoción de nuevos terapeutas en la Escuela, así como la formación y experiencia continua y compartida.

Hoy en día agradezco a la vida y a todos los que me han apoyado y confiado en mí porque hoy, tras 10 años en el oficio no me imagino haciendo otra labor.

De mi momento más actual contenta, personal y profesionalmente, con mi nuevo despacho y nuevos proyectos en “GestaltCervantes”, el centro de Annie Cheveroux y Paco Peñarrubia.

Agradecida por el apoyo de mis maestros, de Paco, del que siento su cariño y aliento en todo el recorrido, a Annie, a Águeda y Enrique, así como el de muchos y muchas compañeros del camino.

La formación, el proceso terapéutico, el trabajo profundo sobre mi carácter y la labor de investigación desde la pasión por mi profesión, este oficio de ser terapeuta, me enriquece cada día en el acompañamiento en la terapia individual, de parejas, de familias y con grupos.

La búsqueda, mi búsqueda, la pasión por el arte que es este oficio, la inquietud espiritual por lo humano, lo mío y lo del otro, continúa.

“Feliz aquel que en aurea medianía,

ambos extremos evitando, abraza

ignorada quietud. Ni el bien ajeno

su paz turbo, ni de insolente orgullo

las iras teme, ni el favor procura; detesta

el vicio, aunque del orbe el cetro empuñe

y envilecida multitud le adore.

Libre, inocente, oscuro, alegre vive,

a nadie superior, de nadie esclavo”

Moratín

Arantxa García Martínez. Terapeuta individual, de parejas, familia y grupos.

Licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación, por la Universidad Complutense de Madrid (1993). Terapeuta Gestalt por la Escuela Madrileña de Terapia Gestalt, E.M.T.G (2003). Tutora de la Formación de nuevos terapeutas en la Escuela (EMTG 2009-2012). Formación de postgrado “Análisis y conducción de Grupos”, “Creatividad” con Paco Peñarrrubia.”Gestalt en trastornos de ansiedad” con Alejandro Napolitano. “Psicofarmacología y Gestalt” con Ignacio Peña. Miembro de la Asociación Española de Terapia Gestalt. En Formación en Psicoterapia integrativa (Programa SAT) con Dr. Claudio Naranjo. Grupos de supervisión para terapeutas desde 2006.